El trabajo cooperativo con base en la promoción de desarrollo humano, eje integrador del Colegio Departamental.

Publicado en por ofdp-mexico

Mtra. Ma. Leonor Carrillo Concha

México, 2003

 

“Sólo una lámpara que arde puede

iluminar a otras lámparas”

SaiBaba

 

I

 

En escuelas y colegios, el número de estudiantes está creciendo velozmente.  Proclamamos que la educación formal, que durante mucho tiempo fue privilegio de unos pocos eruditos y de los hijos de los ricos, se provee ahora ante las mismas puertas de todos los hogares.  Pero aquellos que amplían las instalaciones para la educación deben examinar hasta dónde se cumplen estos objetivos.

 

El maestro es un faro que tiene que conducir y guiar.  Si deja de iluminar, muchos zozobrarán en las rocas,  versa una vieja conseja cuyo origen se pierde en lontananza, pero que casa con la apreciación nacida en la Universidad de Deusto acerca de la docencia en la cual el docente merece el calificativo de <divino> en el mundo profesional  por ser una figura poseedora de colores singulares y de excepcional magnetismo.

 

Y en la medida en que el número de estudiantes aumenta, también han de ir en aumento las habilidades del docente, para hacer frente a la demanda de generaciones que nos llegan cada día con bagajes contextuales más alejados de los intereses y móviles que se manejan dentro del contexto de una aula escolar.

 

Ser velas, lámpara, faros o reflectores es indispensable para poder cristalizar el efecto cohesivo que la luz genera, pero no basta sólo con eso, hay que saber administrar esa energía, saber dosificarla y ser capaces de enfocarla hacia los puntos más obscuros del ser que tenemos frente a nosotros: nuestro alumno.

 

Con el objeto de familiarizarse con los mecanismos de administración, dosificación y enfoque que permitan hacer más eficiente   el acto educativo es que los maestros coinciden en conferencias, seminarios, talleres y demás modalidades de actualización pedagógica, que les permitan obtener ideas que enriquezcan su desempeño dentro del aula.

 

Esta convivencia también les pone en contacto con otros compañeros que  se desempeñan del mismo modo  que ellos, facilitándoles el intercambio de experiencias que resultan ser muy consoladoras la mayoría de las veces, ya que compartir vivencias agradables o no tanto,  que se presentan de igual modo en diferentes contextos, termina por conciliarle a uno con la magia de la docencia que parece tornarse negra en algunos casos.

 

Si esta experiencia de enriquecimiento docente se continuara más allá del núcleo de capacitación y fuese realizada de manera planeada y sistemática en los Colegios Departamentales, estos se convertirían, a más de los encargados de organizar y planear la secuencia y lógica interna de las disciplinas que les competen, en centros de verdadera investigación docente en el cual se estaría partiendo de las necesidades reales, tanto de alumnos como de maestros, y brindaría el espacio para que ese gran número de maestros que trabajan aislados por mutuo propio, obtengan ventajas de las experiencias directas de los pares de su centro de trabajo ya que son con  quienes se puede  compartir situaciones más próximas a las suyas.

 

Con esto también se estaría creando el clima apropiado para ir minando la tendencia pedagógica tradicional que   ha fomentado el desarrollo del espíritu  competitivo e individualista, debido a las prácticas de enseñanza a lo largo de la historia asociadas a la mera transmisión de contenidos, organizados y secuenciados de acuerdo a la lógica interna de las disciplinas, separados de las necesidades y  intereses de los alumnos y de los mismos maestros.

 

Este enfoque pedagógico desarrolló en las personas, a lo largo de la historia, una gran competencia memorística y reproductiva que ha venido permeando en el intercambio social y profesional hasta nuestros días, pero que desafortunadamente ya es insuficiente para interactuar en una sociedad   en donde la diversidad y la pluralidad son sus características predominantes,  que pretende, al menos en teoría, al  reconocimiento de las diferencias, peculiaridades y potencialidades de cada individuo y/o grupo desde lo individual y desde lo social, como patrimonio de todos, 

 

Para convivir y desempeñarse en una sociedad así, es menester el desarrollo de otro tipo de competencias humanas y el núcleo “per se” para llevar esto a cabo es la escuela.

 

Pero,  para que la escuela sea el líder rector de otro tipo de competencias humanas, ha menester que sus maestros estén involucrados en el proceso y práctica de las mismas, y qué mejor que la estructura que brinda el Colegio Departamental para convertirlos en la fuente de promoción de desarrollo humano a través del desarrollo de competencias humanas generales mediante el trabajo cooperativo y  sistemático de capacitación, trabajo e intercambio

 

 

II

 

Los orígenes, si no conscientes, al menos sí funcionales de los Colegios Departamentales o Academias  de trabajo,  se encuentran en las teorías del desarrollo organizativo que pretende la creación de pequeños grupos de compañeros de un mismo centro de trabajo, para tratar de manera conjunta problemas planteados por los colegas integrantes, y cuya exitosa resolución redundará en beneficios directos, a más de personales, a los estudiantes y a la institución en general.


Este trabajo se justifica en el hecho de que la colaboración participativa permite el acceso a recursos internos propios de la institución que la hacen única en cuanto a la dinámica general y porque  los profesores aislados ante las situaciones difíciles en la enseñanza, caen en el ciclo de reacciones adversas o poco gratificantes al tratar de resolverlos sin visiones o recursos del exterior.

Independientemente del Eje Curricular propio del Colegio Departamental, las necesidades generales que mueven, o al menos deberían de tomarse en cuenta para caer en la cuenta de que se precisa apoyo, colaboración e intercambio son las siguientes.

El profesor:

     Encuentra una dificultad que no puede resolver por sí mismo.
     Siente falta de apoyo y ayuda.
     Abandona la resolución del problema.
     Adopta métodos "seguros" aunque ineficaces y/u obsoletos.
     No busca soluciones creativas o, de hacerlo, no le resultan 
     significativamente efectivas.
     La vida en el aula deja de responder a la diversidad.
     Los alumnos atendidos sólo son los de "comportamiento normal",    
     reduciéndose drásticamene la atención del resto.
     La dificultad persiste y se agudiza, si no es que se enreda con otras.
     Continúa el ciclo.

La integración es precisa.  La opción es la siguiente: 

 

Nacido bajo el marco de las estategias de enseñanza – aprendizaje  de trabajo en equipo centradas en el alumno y para el alumno , el término de trabajo cooperativo emana de las corrientes constructivistas mediante el cuál, el alumno participa en grupos de trabajo, aportando su disposición o deseo de trabajar cooperativamente, esto es, que haga aportaciones a la tarea que les es común a todos (objetivo común) en la medida de sus conocimientos, capacidades y habilidades.

 

Aquí la tarea del maestro  es la de procurar que se construyan en su grupo estas condiciones básicas.

 

En estos casos, la habilidad para tratar con los demás es crucial y es precisamente esta habilidad, que ha emanado del aula misma,  la que puede permitir a los docentes el sumarse a un proyecto de trabajo cooperativo.

 

Los docentes hemos ido desarrollando a través del tiempo, una sutil destreza para tratar al otro.  Los mismos cambios sociales nos han hecho más sensibles ante las necesidades y circunstancias de nuestros alumnos.  Ahora ya no nos basta con transmitir conocimiento, ahora es preciso cuidar tanto el modo como el monto de esta transmisión.  Es algo intuitivo.

 

En cuanto al desarrollo humano, término tan en voga dentro de las nuevas tendencias educativas,  para los fines que competen al presente trabajo,  emana de una perspectiva filosófica, biopsicosocial, y socio política de carácter humanista, constructivista, social y liberadora que, partiendo de las experiencias de aprendizaje auténtico, compromete a la persona en un  proceso integrado y progresivo para desarrollar habilidades generales (competencias humanas) y así dotarle  de una formación integral.  Se trabaja desde el potencial humano de la persona con miras a continuar ampliándolo.

Las experiencias de aprendizaje auténtico tienen la característica de ser significativas, activas, reflexivas, colaborativas y emponderadoras.

 

Significativas porque relacionan a la persona a sus  necesidades e intereses involucrándolo en el trabajo a un nivel apropiado y respetando su estilo personal de aprendizaje.

 

Activas porque lleva a cabo acciones en situaciones reales para diseñar o producir algo.

 

Reflexivas porque ejercita las destrezas de pensamiento para planificar, supervisar y autoevaluar tanto su proceso con los resultados de él emanados.

 

Colaborativas (cooperativas) porque desarrolla la competencia social de interacción la cual permite dar, recibir e incorporar retrocomunicación (retroalimentación), coordinando los conocimientos, destrezas, actitudes personales con las de los compañeros, para alcanzar en conjunto la metas trazadas y seguir, también en conjunto, acciones para alcanzarlas.

 

Emponderadoras (que promueven la iniciativa, la actividad y la creatividad) porque desarrolla competencias o habilidades superando la pasividad frente a la realidad para transformar o dominar un aspecto de la misma.

 

III

 

No todos razonamos de la misma forma, no todos le atribuimos el mismo valor al conocimiento que adquirimos, no todos hemos tenido las mismas oportunidades de interactuar con el medio, no todos hemos recibido la misma estimulación desde el grupo tanto familiar como laboral e incluso, muchas veces,  nuestras capacidades tanto psicológicas como físicas establecen una marcada diferencia en la manera en que un docente interactúa con sus alumnos y pares, y resuelve las situaciones de conflicto de ellas emanadas.

 

Permitir, favorecer y promover el desarrollo del docente de una manera integral, armónica y satisfactoria al interior dentro de un equipo de trabajo que le permita crecer mientras todos lo hacen, beneficiarse mientras todos se benefician y ser agente de y para la transformación del  aula y por ende de la sociedad,  es un estímulo de orden superior que redundará en beneficio para la comunidad educativa que le abrigue y respalde.

 

Mientras las actividades todas, llámense personales,  interpersonales o curriculares,  por realizarse al interior del Colegio Departamental tenga como eje integrador el trabajo cooperativo en base a promoción de desarrollo humano, la atención  y desahogo de las necesidades de los estudiantes, curriculares e institucionales irán teniendo una solución más asertiva a más  que formativa.

Los grupos de apoyo y trabajo cooperativo entre profesores adscritos a un Colegio Departamental que promueva desarrollo humano son una alternativa de la comunidad escolar para convertir a la escuela en una zona de desarrollo humano que ayude a revalorar el sentido humanizante de la educación en la medida en que sus integrantes vayan transformando a la realidad transformándose a sí mismos.

 

Desde el trabajo curricular sistemático y organizado podremos enriquecer los conocimientos de nuestros alumnos, podremos eficientar sus destrezas pero para reencauzar sus actitudes es preciso total y absolutamente que seamos entes reencauzados en favor de nuestra propia vida.

 

Trabajo cooperativo y desarrollo humano en el aula van indisolublemente de la mano de la capacidad de  trabajo cooperativo del docente y de su capacidad para promover aprendizajes significativos partiendo de la realidad del contexto.

 

“Sólo una lámpara que arde puede iluminar a otras lámparas”.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

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GOOD, T.L., BROPHY, J.E. (1997) Psicología educacional: un enfoque realista.  México: Interamericana

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PARRILLA, A., DANIELS, H. (1998) Creación y desarrollo de grupos de apoyo entre profesores. España: Ediciones Mensajero.

VILLAR, L.M. (1995) Un ciclo de enseñanza reflexiva. 2ª Ed. España: Ediciones Mensajero.

VILLARINI JUSINO, A. R. (2000) El currículo orientado al desarrollo humano integral. Puerto Rico: Biblioteca del Pensamiento Crítico.

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