¿Qué pasa con los errores?

Publicado en por ofdp-mexico


Marialeonor Carrillo C.
280509


En las sociedades teocráticas, el centro de autoridad recaía en la casta sacerdotal quienes eran los depositarios de la dirección y sabiduría del pueblo.

 

Sociedades relativamente dóciles al momento de gobernar debido al estricto código de convivencia emanado de las leyes divinas en cuyo eje estaba el agrado al dios rector y sostenedor del grupo. Todo en línea vertical; si no aceptado al menos asumido.

 

Con el tiempo, se fueron desplazando esos centros de autoridad que generaron sus respectivos sistemas de control hasta llegar a nuestros días en que gozamos de un sistema democrático, lejano a la verticalidad, en el que la libre elección y la representación de nuestros legisladores en las cámaras, nos garantiza nuestra ingerencia en la vida política, social y económica de nuestros países (¡!).

 

Para la sana convivencia y buen logro de los principios, valores y ejercicio de corte democrático, todo gira en torno al macro sistema que va siguiendo los lineamientos trazados en los planes nacionales de desarrollo, como es el caso de nuestro país.

 

Articulado al eje rector del Plan Nacional de Desarrollo Federal, van los planes y programas nacionales, estatales y locales de desarrollo y sus primos hermanos los institucionales quienes a su vez, cuentan con sus respectivas políticas de decisión y acción.

 

De ahí emanan las llamadas “agendas”, que responden a la figura del instrumento cotidiano y de manejo generalizado entre quienes depositamos parte de nuestra memoria en ella. Tales contienen los cronogramas que permiten dosificar armónica y coordinadamente, las actividades intra e interinstitucionales.

 

Quien está a cargo en mayor o menor escala de un proyecto, ya familiar, ya laboral o institucional sabrá que la agenda de trabajo del responsable puede, y es más, se espera, se altere cuando desafortunadamente se presenta una emergencia, una contingencia, en suma, una contrariedad que deslocaliza tiempos y momentos.

 

Considero que, si apelamos al principio de correspondencia tan antiguo y tan probado, al menos por la astronomía y la biología, nos permitirá hacer una transferencia de comportamientos de lo poco, a lo mucho; de lo pequeño a lo grande.

 

De permitírseme la consideración anterior, la consecuencia lógica sería que, dada la contingencia sanitaria que ha estado aquejando a nuestra patria desde hace algunas semanas, causando, no solo la interrupción sino la parálisis de las actividades de todo corte, incluyendo las educativas, todas las agendas gubernamentales encargadas de dispensar las políticas  que rigen en nuestro país, hayan alterado sus tiempos y momentos de manera, más o menos, directamente proporcional a los del evento.

 

Es también de esperar que, ante la imposibilidad de poder arreglarlo todo a la vez, se de prioridad y se deriven recursos para compensar desajustes en lo que es prioritario sin desatender, en su momento, lo también importante.

 

1,200 mdp para la campaña Vive México, deseable pero no prioritario; pérdidas en el sector turístico, no deseable pero inevitable.  El secretario de turismo estatal defiende a capa y espada sus tiempos y momentos: después de tanto susto, me sumo yo, mínimo “[…] que los padres que ya hayan hecho reservaciones hagan uso de ellas”. Refiere también que no sería apropiado de su parte el hacer sugerencias pero  que lo ideal sería que no se moviera en absoluto la fecha (de término de clases). “[…] se que es un esfuerzo adicional, pero es por el bien de todos, concluyó” (Público, 28 de mayo 2009). Sería un grave error no atender a la agenda turística, ¿o no? Este error podría costarnos muchos ceros significativos.

 

¡Adelante, no más pérdidas! Salvemos lo que es salvable y prioritario desde el anterior sexenio dado que sí “deja”: el turismo que tiene cautivo al sector educativo, que en boca de algunos ¿para qué sirve?.  

 

Total, si los errores de las agendas sanitarias se han llevado, durante muchos años, a muchos al panteón, cosa que sí se nota, que los errores y contingencias en las agendas educativas sigan subiendo a muchos más al poder.  ¡Que al cabo ni se nota!

 

Gracias y hasta la próxima.


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